La vigorexia y la autoestima.


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La obsesión por el gimnasio, la musculación, y el abuso del ejercicio para aumentar la masa muscular constituyen un trastorno denominado vigorexia.

Las personas con dismorfia muscular realizan ejercicios de manera compulsiva en gimnasios, llevan dietas restrictivas o , incluso , pueden llegar a abusar de sustancias perjudiciales para la salud con el objetivo de conseguir el cuerpo deseado.

La vigorexia se considera una dismorfia corporal porque la persona que la sufre se percibe a sí misma como delgada y débil , aunque realmente esté musculada, y presenta comportamientos obsesivos en cuanto a la práctica de ejercicio y la alimentación restrictiva y estructurada.

El 80% de las personas que sufren vigorexia son hombres, y la mayoría tienen entre 18 y 35 años.

Una persona con vigorexia puede pasar más de 3 horas al día pensando en sus músculos.

Normalmente, su comportamiento afecta a las personas de su entorno. Si se produce abuso de sustancias, las consecuencias físicas de hormonas masculinas o anabolizantes podrían tener efectos no deseados e irreversibles, incluyendo calvicie, desarrollo de mamas en el caso de los hombres y reducción de las mismas en el de las mujeres; acné, piel grasa, reducción de los testículos y de la producción de esperma e infertilidad, en el caso de los hombres.

La adicción a los músculos puede entenderse desde varios puntos de vista.

Tiene rasgos en común con los trastornos de alimentación, en la medida en que el afectado puede llevar a cabo dietas extremas para lograr un determinado físico. y , además, al igual que la anorexia nerviosa, presenta elementos de dismorfia corporal:

El afectado de vigorexia se ve a sí mismo delgado y débil aunque , en realidad , las personas de su entorno las ven como fuertes y musculosas .

al igual que en la anorexia el enfermo de vigorexia se ve , al mirarse en el espejo , como una persona con sobrepeso … esta percepcion no se corresponde con la percepción real que tiene su entorno de una persona delgada o con peso normal.

¿Por qué se produce?

La vigorexia es el resultado de una obsesión por conseguir el cuerpo “perfecto”.

El canon de belleza masculino establecido a finales del siglo XX impone que el hombre atractivo es aquel que tiene músculos, es alto, tiene los hombros anchos y es fuerte.

La adolescencia es una etapa de riesgo en el desarrollo de la vigorexia, porque es el momento en el que se producen las mayores inseguridades, que pueden llevar a invertir demasiado tiempo en el gimnasio e iniciar dietas extremas para conseguir un físico determinado.

La información y el trabajo de la autoestima desde edades tempranas son la mejor manera de prevenir la vigorexia.

En muchas ocasiones los modelos de los jóvenes son modelos publicitarios y no familiares. Esto lleva a pensar que se debe realizar una labor educativa en casa para fomentar la estima hacia el propio cuerpo, tal y como es, y desarrollar una actitud crítica hacia el modelo impuesto por los medios de comunicación.