Donde hay lágrimas, hay esperanza. Todo aquello que nos duele, que nos cambia, nos hace crecer y luchar. Lo que nos aflige , lo que nos entristece , nos hace aprender de los malos momentos y buscar la fuerza necesaria para cambiarlos , en definitiva ,nos enseña el valor de las sonrisas, las caricias y los buenos momentos... Si hay lágrimas puede haber motivación para el cambio y para buscar algo mejor.
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