Todo aquello que nos duele, todo aquello que nos cambia nos hace crecer y luchar mientras que todo lo que nos aflige nos enseña el valor de las sonrisas, los buenos momentos y nos hace aprender para buscar la fuerza y cambiarlos. Si hay lágrimas puede haber motivación para el cambio y para buscar algo mejor porque no hay mejor gasolina que la que emana de la tristeza más profunda.
Debe estar conectado para enviar un comentario.