¿Por qué se recurre aún al azote?


Hace un mes trascendía que a una mujer divorciada le fue retirada la custodia de su hijo de once años durante seis meses por propinarle dos bofetadas porque se negaba a ducharse. Esta condena fue impuesta despues de que el padre del niño denunciara. El niño llevaba 15 días sin lavarse y una hora después del castigo, seguía con marcas en las mejillas. Un cambio del Código Civil, en 2007, hizo posible una sentencia como esta porque quedó borrado el denominado “derecho de corrección” de los padres hacia los vástagos. En el contexto privado del hogar, cuando los hijos entran en una espiral de negación (a comer, a dormirse) o si se obcecan en un comportamiento errático, no es raro que los padres , padre o madre, fuera de sí, propinen un golpe supuestamente correctivo que, además, resulta eficaz para zanjar la situación.