Todos sabemos que la activación del sistema nervioso autónomo que produce la ansiedad se manifiesta en nuestro lenguaje no verbal y gestual: cuando estamos ansiosos nos resulta prácticamente imposible permanecer quietos, tendemos a exagerar los gestos o los tics, a fruncir el ceño o a mover nerviosamente las manos. Un trabajo publicado en la revista Cognition añade una señal inesperada. Porque parece ser que las personas ansiosas tienen una tendencia a desviarse hacia el lado izquierdo cuando caminan.