Cuando reina la tranquilidad y nos entregamos a la desconexión somos capaces de equilibrar los niveles neuroquímicos y neurológicos que nos permiten llegar al orgasmo, a la diversión sexual y al placer. Asimismo, a veces puede resultar complicado mirar de manera franca nuestra sexualidad y darle rienda suelta a través del cuidado sexual, la insinuación ,la imaginación... del erotismo. Tenemos la capacidad de darle un sentido erótico a cualquier cosa...es nuestra naturaleza social y biológica la que nos ofrece esta posibilidad; eso es maravilloso y no tiene sentido que renunciemos a ello.