Según los expertos podría utilizarse para evitar el rechazo en los trasplantes de órganos humanos y para minimizar los riesgos de la inmersión en los buzos. Cuando una foca inicia una zambullida en el agua su cuerpo pone en marcha una serie de reacciones que evitan el daño por el cambio de presión. Estos cambios son , entre otros : Los pulmones se colapsan , como una botella de plástico a la que sacáramos de golpe todo el aire , para no dejar pasar sangre ni oxígeno. Su corazón también se ralentiza. Esa sacudida es tan fuerte que si ocurriera en humanos dañaría los tejidos delicados de dichos órganos y provocaría una gran inflamación.