La ciencia de los deseos que nos mantienen vivos y pueden matarnos


Una rata con un cable conectado a la región del cerebro que activa el deseo desvela la fuerza de los mecanismos que nos empujan a vivir porque si cada vez que activa una palanca recibe un estímulo eléctrico, seguirá haciéndolo compulsivamente hasta caer rendida por inanición sin haber sentido placer.

La dopamina que libera con las descargas está en la raíz del deseo, de la motivación para buscar sensaciones agradables y eso parece suficiente para que el animal olvide el resto del mundo.

La química del amor: la Ciencia explica por qué nos enamoramos


El amor a veces comienza con un flechazo que nos hace sentir mariposas.

El amor puede hacerse adictivo a partir del primer beso y si se llega a un feliz encuentro sexual, la suerte está echada: el amor llega como una ola.

El amor nos cambia por completo y nubla nuestro entendimiento. , nos hace volar desde sentimientos de cariño, euforia y obsesión, al estrés y al desamparo más absoluto cuando falta la persona amada.

El amor puede ser beneficioso a largo plazo, pero cuando rompemos, la sola visión de la expareja en una fotografía puede activar las mismas regiones cerebrales que se estimulan cuando una tira caliente nos hace daño en el brazo.