Tres décadas después del fin de la Guerra Fría Europa vuelve a ser el campo de batalla principal en la gran lucha por definir el orden mundial. China y Rusia buscan de forma cada vez más clara y desconsiderada afirmar sus intereses y reducir la hegemonía occidental y el continente se ve afectado de lleno por esa lucha. Todavía retumban en el Este los tambores de guerra con 100.000 soldados desplegados en la frontera con Ucrania y el Kremlin declarándose preparado para acciones “técnico-militares”, ciberataques a gran escala en marcha contra Kiev y agentes infiltrados en Ucrania, según denuncia Washington, listos para buscar un moptivo belico.
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