Las personas acostumbramos a ser muy exigentes con la vida e incluso con nosotros mismos. Nos marcamos pautas, objetivos y muchos sueños por cumplir. Desde luego, todo esto no solo está bien, sino que es necesario porque todos necesitamos proyectos a corto y largo plazo que poder cumplir para enorgullecernos de nosotros mismos, adquirir capacidades y habilidades personales.Ahora bien, en ocasiones, quien se marca expectativas altas corre el riesgo de no deleitarse de los triunfos cotidianos, los más humildes que solo las personas sencillas pueden apreciar...el cariño, la amistad, la tranquilidad…
Debe estar conectado para enviar un comentario.