Hace tan solo unos años, el aula de informática era el punto más codiciado de cualquier universidad. Con sus relucientes pantallas y teclados, había codazos por hacerse con una de esas mesas con ordenador para terminar una práctica minutos antes de entrar a clase o consultar la nota de un examen en el campus virtual. Hoy están, sin embargo, a punto de quedar obsoletas. Cada vez más, las mochilas de los universitarios están repletas de portátiles, tabletas y, por supuesto, smartphones.
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