Algunas personas sienten atracción por las conductas de riesgo. Estas conductas incluyen situaciones que ponen en peligro la salud, la integridad física, pero también las finanzas, la estabilidad, etc. Casi todos tenemos algo de aventureros, pero , normalmente , no sacamos a relucir esa faceta en aspectos trascendentales o frente a riesgos muy altos. La atracción por las conductas de riesgo incluye, por ejemplo, conducir a velocidades muy altas o en estado de embriaguez , no respetar las señales de tráfico , hacer excursiones o practicar actividades peligrosas sin la preparación o el equipo necesario. tomar parte o practicar juegos de azar de manera compulsiva , apostar fuertes sumas de dinero y practicar sexo sin la protección necesaria ... y un largo etcétera.