
La frustración es la emoción que puede ser definida como” un sentimiento desagradable, en la que una persona deposita previamente todos sus esfuerzos físicos, psíquicos, actitudes, aptitudes y tiempo, con el fin de alcanzar un objetivo establecido
la frustración es una respuesta emocional común a la oposición, relacionada con la ira, el enojo y la decepción y nace por los sentimientos de incertidumbre e inseguridad que se derivan de la sensación de incapacidad para satisfacer todas las necesidades.
Algunas personas son o están predispuestas a sentir frustración, identificados en términos de caracter o temperamento en la adolescencia y neuroticismo en la edad adulta.
La frustración temperamental, por ejemplo, se asocia con alteraciones de la percepción de la realidad que rodea al individuo.
La frustración puede encontrar sus orígenes en fuentes internas o externas.
Frustraciones Internas
Creer que no somos lo suficiente para lograr lo que anhelamos, tener baja la autoestima para ir a la búsqueda de lo que necesitamos, miedos anticipatorios a no conseguir la respuesta que deseamos o a ser rechazados.
Frustraciones Externas
La cultura y la sociedad a la que pertenecemos que a veces nos demanda en exceso y otras nos limita; las instituciones públicas y también personas que son necesarias para el desempeño de los de nuestros planes y nuestro bienestar, recursos como el tiempo o el dinero.
En alguna ocasión habremos oído “qué poca tolerancia a la frustración tiene X persona…” Pero, ¿qué significa realmente ser o no ser tolerante ante la frustración?
La tolerancia a la frustración depende de cada personas y está muy relacionada con la capacidad de manejo de los obstáculos que nos encontramos en la vida, la adaptación a ellos y la gestión emocional involucrada en este proceso.
La baja tolerancia a la frustración está relacionada con un malestar elevado que puede producir interferencia en la vida de la persona. Esta baja tolerancia puede incapacitar a quien la sufre a la hora de afrontar las dificultades.
Si un individuo sufre esta situación y los sentimientos se bloquean en su mente del es muy probable que se produzcan malestar y frustración
Algunos sintomas de la frustracion son colon irritable, dolores de cabeza persistentes, diferentes alergias, caídas de cabello, cambios hormonales, aftas bucales rebeldes
Causas de la baja tolerancia a frustración
En alguna ocasión habremos oído “qué poca tolerancia a la frustración tiene X persona…” Pero, ¿qué significa realmente ser o no ser tolerante ante la frustración?
La tolerancia a la frustración depende de cada personas y está muy relacionada con la capacidad de manejo de los obstáculos que nos encontramos en la vida, la adaptación a ellos y la gestión emocional involucrada en este proceso.
La baja tolerancia a la frustración está relacionada con un malestar elevado que puede producir interferencia en la vida de la persona y puede incapacitar a quien la sufre a la hora de afrontar las dificultades.
La tolerancia a la frustración se desarrolla desde la infancia y la experiencia que vamos adquiriendo nos va formando a ello.
Las causas mas importantes a destacar son:
Falta de límites claros o ausencia de ellos
Impaciencia o querer conseguir el objetivo la satisfacción inmediatamente
La no aceptación de la idea de que las cosas no son como queremos
Ausencia de la resolución de conflictos
Dificultad para la adaptación al cambio
Inseguridades
Cómo ser más tolerante a la frustración
La frustración es una emoción que podemos sentir, por eso el comienzo debe ser reconocerla, aceptarla y tener en cuenta lo siguiente:
Reformulación de los objetivos
No podemos con todo y eso está bien, no pasa nada
Paciencia
Identificación de las creencias irracionales
Analizar y aprender de la situación
Que desordenes puede producir la frustración
Las personas que sufren frustracion pueden desarrollar con facilidad cuadros de Ansiedad o Depresión ante los conflictos o grandes dificultades y sienten cualquier límite como injusto puesto que va en contra de sus deseos.
Algunos de estas consecuencias pueden ser:
Caída en picado de la confianza y autoestima.
Irritabilidad y reacciones exageradas.
Miedos anticipatorios, ansiedad, y estrés.
Pérdida de la ilusión y las ganas de hacer lo que da placer.
Sentimientos de soledad e incomprensión.
Abuso de sustancias.
Dificultad para conciliar el sueño o descansar bien.
Elecciones negativas a la hora del cuidado mental y corporal.
Cómo dejar de frustrarse
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