Pudor: Barreras Sociales y Desarrollo Personal


El pudor …barreras sociales y desarrollo personal

Vamos a realizar un análisis del pudor. 

El pudor se encuentra como emocion en el terreno de la vergüenza y , mas exactamente , en la familia del miedo . 

La vergüenza es el miedo sobre uno mismo, miedo porque nos sentimos expuestos o también porque creemos que estamos  fuera de lugar o la situación. 

La vergüenza es muy general y en su familia emocional estan tanto la timidez como el pudor. 

La timidez, en la acepción común de la palabra , tiene elementos negativos para la personalidad como una sensibilidad muy acuciada que lleva a que el indiduo se retraiga en acciones que realmente podríamos realizar y, por ello, nos limita. 

Para la psicológia la timidez es un patrón emocional donde estan vinculados de forma rígida: 

situación

emoción

conducta (retraimiento).

El pudor, por su parte, se refiere a los valores de la persona en general y consiste en esa emoción que nos lleva a ser prudentes en la manifestación a otros. 

No contamos ni exponemos las cosas personales e íntimas a no ser a determinadas personas en las que confiamos. 

El pudor es , sencillamente , la emoción que detecta que se está pasando la frontera de lo que consideramos  nuestra intimidad por lo que actua como el guardia emocional de nuestra frontera personal.

Tener pudor significa el valor que le da el individuo a su intimidad con respecto a su como se expone socialmente y que le  lleva a decidir cuándo manifestarla y cuándo no. 

Desde este punto de vista es una emoción eminentemente positiva en la custodia de la intimidad y también lo es con referencia a la valoración que la persona hace de si misma. 

Valorar la intimidad y valorar la persona se identifican.

Nuestras posturas corporales se relacionan siempre, aunque normalmente de modo no consciente, con el pudor, pues tendemos a proteger la parte de nuestro cuerpo que más sentimos expuesta desde el punto de vista de la intimidad, que es precisamente la parte inferior del tronco, la directamente relacionada con la sexualidad. 

Esa es una parte capital de nuestra comunicación corporal. 

Si por el contrario estamos en situación de apertura hacia una persona, sencillamente de apertura, no necesariamente de apertura sexual, tendemos a ofrecer, por ejemplo, la cara interior de la pierna como signo de esa apertura. 

Es decir nos giramos hacia aquel o aquella hacia quien estamos abiertos. 

Es muy interesante fijarse en todos estos movimientos que tienen que ver con el lenguaje corporal y relacionarlos con el tema del pudor que estamos exponiendo. 

Su observación pone de relieve la centralidad de la sexualidad en nuestro lenguaje corporal, mientras que nos permitimos muchas menos concesiones en este sentido en el lenguaje verbal, o mejor las concesiones en el lenguaje verbal están muy reguladas por la educación social y el consciente.

La revolución sexual de los años 60 del siglo XX ha incidido fuertemente en estos aspectos, permitiendo verdaderamente un cambio y un nuevo papel de la mujer en la sociedad, hasta ese momento limitado.

Las posturas corporales también están reguladas por la educación referente a la expresión social de la sexualidad, especialmente para las mujeres, que reciben toda una educación, que se torna inconsciente con el aprendizaje, de cómo poner las piernas, por ejemplo, al sentarse.