
Desde hace mucho tiempo se sabe que los niños criados en buenos ambientes están mejor alimentados y desarrollan mejores habilidades sociales que los niños que no disfrutan de su mismo estatus social .
Un nuevo estudio impulsado y dirigido por Matthew A. Andersson, sociólogo de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad Baylor, en Estados Unidos, indica que la relación que mantienen los niños con sus padres puede influir de forma decisiva en su salud durante su infancia y mucho tiempo después de esta .
Aquellos niños que viven protegidos por sus padres , sin llegar a la sobreprotección , disfrutan de la comodidad y armonía de un hogar mas equilibrado y suelen tener hábitos cotidianos que les benefician de una manera muy importante .
Estos niños suelen ser mas equilibrados y mas ordenados en sus habitos y tareas cotidianas y esto es muy notable a la hora de comer, cuando se van a la cama o hacen ejercicio.
En una publicación de la revista Journal of Health and Social Behavior, el mismo Andersson señala que, por el contrario, los niños que no viven en hogares equilibrados y con padres distantes no se alimentan bien, tienden a comer más comida basura y no son regulares en sus horarios.
Estas condiciones disminuyen la calidad de vida de los niños y , ademas , influyen de manera negativa en sus relaciones sociales y emocionales.
Hay un dato muy significativo… un niño con un entorno de bajos recursos economicos pero con una relación paternofilial buena puede ver atenuado el impacto negativo que durante su desarrollo podria llegar a ocasionar el hecho de vivir en un ambiente socioeconómico de bajos recursos y relativamente desestructurado .
Anderson, que ha venido analizando este comportamiento en más de 1.600 personas, indica que los niños que han sufrido de abusos o maltrato suelen padecer más problemas de salud cuando crecen aunque se hayan criado en un hogar económicamente pudiente.