Un restaurante ‘atrapado’ por las malas críticas de Tripadvisor lleva a juicio a la web para defender su honor


Llegas al puerto deportivo de Valencia, justo donde acaba la franja de arena de la playa de la Malvarrosa y estás hambriento.

Ojeas la carta del Marina Beach Club.

Puedes comerte un arroz meloso de pato con setas y alcachofas de temporada (16,50 euros) , o , por el mismo precio, una paella valenciana.

Dudas si valdrá la pena y consultas los comentarios que la gente como tú ha escrito en Tripadvisor, el portal que, con opiniones sobre cinco millones de restaurantes en todo el planeta, se ha convertido en brújula de viajeros y foodies.

Descubres que este restaurante tiene una nota de 3,5 sobre cinco , no llega al notable , que hay quejas recurrentes sobre el servicio y que alguien ha rebautizado al local como “Tóxico Beach” porque el tartar le sentó mal.

Libertad de expresión

Young asegura que, si diese de baja a los restaurantes que lo solicitan, Tripadvisor estaría atentando contra la sacrosanta libertad de expresión.

«Si no hay un perfil creado, un usuario no podría dar su opinión ni compartir su experiencia, y esto es un derecho humano básico”, dice sin perder su sonrisa ni su energía.

Tripadvisor también estaría coartando el “derecho a la información” de los viajeros y lo mismo vale para los comentarios:

“Esto no son los años cincuenta. Si a un restaurante no le gusta, no vamos a silenciar a la persona que emite una opinión”.4

Los propietarios, recuerda Young, pueden responder a los comentarios (tienen “la última palabra”) y hacerlo “gratis”. Es bueno que lo hagan porque los usuarios lo agradecen. De paso les recuerda que deberían dar «un gran servicio en cada comida» porque cualquier persona que cruce la puerta del restaurante «puede ser el que deje una opinión». Esos comentarios son la base de todo el entramado. «Si las opiniones bajan de calidad, no tendríamos visitas. Caería la publicidad y no habría negocio», admite el vicepresidente. La empresa gestiona 360.000 opiniones diarias. Se denuncian menos del 1%.

Para el abogado del empresario —que con su club de playa factura 13 millones anuales—, todo esto no es un ejemplo de libertad sino de tiranía.

Si no te registras, hablan mal de ti y si te registras, tienes que “ceder tus datos” y “currár para explicar por qué un señor no tiene razón”.

“Somos trabajadores forzosos de Tripadvisor”, lamenta en su alegato final. “¿Por qué tengo que estar todo el día mirando la web para ver si han dicho que mi comida es asquerosa? ¿Por qué tengo que estar sometido a este estrés?”

Su pregunta flota en la sala antes de que la abogada de la empresa tome la palabra para decir que la demanda es confusa, que no se ha vulnerado el derecho al honor del Marina Beach Club ni puede acusarse a la empresa de competencia desleal.

Es más: no deberían ni poder reclamar a Tripadvisor España porque no tiene «absolutamente nada que ver» con Tripadvisor.

El abogado insiste: «Deberíamos poder darnos de baja si no nos da la gana, hemos salido escaldados. Y no somos los únicos».

Calero, el dueño del Marina Beach Club, intentó contar su verdad en una entrevista a un portal menos conocido que Tripadvisor, 5Barricas: «Nuestro punto fuerte es la gastronomía. Puedes comer muy bien en bañador o luciendo el traje más exclusivo». No le preguntaron por el tartar.

Este no es el primero de un sinfin de desacuerdos y disputas entre muchos restaurantes y el portal Tripadvisor.