
Google ha anunciado el desarrollo de Translatotron, un nuevo sistema automatizado de traducción casi simultánea capaz de imitar la voz del emisor.
Hasta ahora, los sistemas habían conseguido con bastante éxito traducir texto a voz, texto a texto y voz a texto.
Algunos dispositivos, como el traductor de Ashata o Fosa Traductor, ya realizan estas funciones con dispositivos de mano o auriculares conectados por bluetooth, pero no imitan el tono de los conversadores.
La mayor novedad de Translatotron es que el traductor imita el tono y la cadencia de las frases, algo fundamental en la comunicación verbal.
El sistema se basa en un modelo de secuencia a secuencia y se alimenta de espectogramas (inscripción o diagrama de un espectro acústico) que se utilizan para imitar las voces.
De esta forma, según los programadores, “al incorporar un red de codificación, Translatotron es capaz de retener las características vocales del emisor en la traducción y la hace más natural”.
El codificador se estrena con tareas de verificación y aprendizaje de la voz del usuario para sintetizar el sonido de la traducción.
Otros dispositivos ya consiguen la traducción casi simultánea, pero sin imitar la voz, y están disponibles por precios que oscilan entre los 25 y los 200 euros, según la tecnología del dispositivo y los idiomas incluidos en la traducción.
Son los casos de Vbestlife o Ashata, dos dispositivos de bolsillo con 40 idiomas, o Fosa, en forma de auricular inalámbrico con 16 lenguas.
En este enlace se pueden escuchar diferentes resultados con voces originales, traducciones convencionales con los sistemas actuales y el resultado con la aplicación del resultado obtenido por Google, que no ha anunciado cuándo estará disponible.
‘Muffin Palace’ y ‘Loot Center’
María Galán, presidenta de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad) destaca el avance en la capacidad interpretativa de la nueva herramienta de Google, pero duda mucho de que esta funcionalidad sirva para algo más que para salir del paso en conversaciones cotidianas, con frases cortas y sin modismos.
Galán recuerda como los sistemas mecánicos jugaron una mala pasada al Ayuntamiento de Santander cuando llegó a Fitur con traducciones no profesionales y textos que reflejaban el Centro Botín como Loot Center (Centro del pillaje), el Palacio de la Magdalena como Muffin Palace, un nombre más propio de una confitería, o el casco histórico como historic helmet (artefacto para proteger la cabeza).
En este sentido, la presidenta de los traductores defiende que su profesión es fundamental a la hora de interpretar los dobles sentidos, las palabras polisémicas o las alteraciones gramaticales propias de un discurso, algo en que los traductores mecánicos aún muestran debilidades. «¿Cómo interpretaría el traductor la frase venga, venga, que nos dan las uvas?», se pregunta para ilustrar la importancia de la acción humana.
Añade, además, que el trabajo profesional aporta aspectos fundamentales como la confidencialidad, la exactitud y la responsabilidad, algo que no se puede obtener en los traductores automáticos.
En este sentido, la presidenta de los traductores defiende que su profesión es fundamental a la hora de interpretar los dobles sentidos, las palabras polisémicas o las alteraciones gramaticales propias de un discurso, algo en que los traductores mecánicos aún

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