
Un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad Estatal de California (EE. UU.) y que recoge la revista NeuroRegulation dice que la adicción digital, ya sea respecto a un móvil, tableta u otro dispositivo electrónico, crea las mismas conexiones cerebrales que los opiáceos, generando soledad, aislamiento y depresión,
Los teléfonos inteligentes son una parte clave de la vida de la mayoría de las personas, lo que nos permite estar conectados e informados en todo momento.
Lo malo es que muchos de nosotros también somos adictos a los sonidos, vibraciones y otras alertas de nuestros dispositivos por lo que somos relativamente incapaces de ignorar nuevos correos electrónicos, textos e imágenes.
Ahora, una nueva investigación liderada por Erik Peper y Richard Harvey revela que el uso excesivo de teléfonos inteligentes es similar a cualquier abuso de sustancias.
«La adicción al uso de teléfonos inteligentes comienza a formar conexiones neurológicas en el cerebro de forma similar a como lo experimentan las personas que toman Oxicodona para el alivio del dolor, por ejemplo», explicó Peper.
Hay que decir , además , que la adicción a las redes sociales puede tener un efecto negativo en la conexión social.
Hay que decir , además , que la adicción a las redes sociales puede tener un efecto negativo en la conexión social.
En un trabajo realizado entre 155 alumnos Peper y Harvey encontraron que los estudiantes que usaban sus teléfonos con mayor frecuencia hablaban de niveles más altos de aislamiento, soledad y ansiedad.
Creen que la soledad es en parte consecuencia de reemplazar la interacción cara a cara con una forma de comunicación donde el lenguaje corporal y otras señales no pueden interpretarse y también resolvieron que esos mismos estudiantes realizaban multi tareas de manera casi constante mientras estudiaban, miraban otros medios, comían o asistían a clases.
Esta actividad constante deja poco tiempo para que los cuerpos y las mentes se relajen y regeneren, y conduce a realizar «semi-tareas», es decir, cuando nos ponemos a hacer dos o más tareas al mismo tiempo, pero realmente cunde la mitad de lo que debería en comparación a si nos concentráramos en una sola tarea a la vez.
Los expertos advierten que la adicción digital no es culpa nuestra, sino el deseo de la industria tecnológica de aumentar las ganancias corporativas…«Más ojos, más clics, más dinero», comenta Peper.
Las notificaciones automáticas, vibraciones y otras alertas de nuestros teléfonos y ordenadores nos hacen sentir obligados a mirarlos al activar las mismas vías neuronales en nuestros cerebros que una vez nos alertaron de un peligro inminente, como un ataque de un tigre u otro depredador grande. «
«Más ojos, más clics, más dinero», comenta Peper.
Las notificaciones automáticas, vibraciones y otras alertas de nuestros teléfonos y ordenadores nos hacen sentir obligados a mirarlos al activar las mismas vías neuronales en nuestros cerebros que una vez nos alertaron de un peligro inminente, como un ataque de un tigre u otro depredador grande. «
Ahora estamos secuestrados por esos mismos mecanismos que nos protegieron y nos permitieron sobrevivir, estamos secuestrados por la información más trivial«, aclara.
No todo es negativo.
De la misma forma en que podemos entrenarnos para comer menos azúcar, por ejemplo, también podemos tomar las riendas y entrenarnos para ser menos adictos a nuestros dispositivos.
Cambiar el patrón de uso de la tecnología
El primer paso es reconocer que las compañías tecnológicas están manipulando nuestras respuestas biológicas innatas al peligro.
Lo ideal sería desactivar las notificaciones automáticas, responder únicamente al correo electrónico y las redes sociales en momentos específicos para centrarse en tareas importantes.
Uno de los estudiantes de Peper afirma que cuando sale con los amigos, ponen sus teléfonos en el centro de la mesa, y el primero que los toca, paga las bebidas.
«Tenemos que ser creativos y enfocarnos en la tecnología de una manera diferente que aún incorpore las habilidades que necesitamos pero que no nos quite de la experiencia de la vida real», sentencia Hinkle.
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