¿Por qué abrimos los ojos cuando tenemos miedo?


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Nuestros ojos se abren más de lo normal cuando tenemos miedo o sentimos que estamos en peligro.

El miedo se manifiesta a través de diferentes respuestas fisiológicas, que pueden ser muy diferentes, dependiendo de la persona en cuestión pero es cierto que otras son invariables para todos seres los humanos: ante una sensación de miedo, nuestros ojos se abren más de lo normal.

Dispuestos a llegar al fondo de este comportamiento, investigadores de la Universidad de Cornell (EEUU) detallan, en un artículo publicado en 2014 en la revista Psychological Science, el motivo por el que nuestros ojos se abren cuando tenemos miedo y por qué se estrechan o cierran cuando algo nos enfada.

Ambas expresiones faciales, opuestas entre sí, se basan en las respuestas emocionales de nuestros ojos ante distintas situaciones.

Cuando nuestros ojos se abren más de lo normal, como cuando tenemos miedo o sentimos que estamos en peligro, responde a que nuestro campo visual y nuestra sensibilidad ocular se vuelven mas sensibles… éste cambio es un mecanismo de defensa.que realizan los ojos para identificar el peligro que nos rodea,

Por el contrario, cuando nuestros ojos se estrechan, como cuando estamos discutiendo o enfadados por algo, nuestros ojos bloquean la luz y enfocan un punto que determina el origen de nuestro descontento.

Los investigadores afirman que ambas reacciones han surgido de la adaptación a los estímulos de nuestro entorno y no como señales de comunicación social, lo que conllevaría que las emociones son las que desencadenan estas expresiones faciales que lo que hacen es aprovecharse de las propiedades útiles de la luz dependiendo de la situación.

Las emociones “configuran” lo que vemos antes de que se produzca la codificación visual por parte del cerebro.

La química del miedo

Fisiología, psicología y bioquímica del miedo

https://youtu.be/12PfTb_cQ2k

Las reacciones fisiológicas que produce el miedo pueden ser sudoración, pulso agitado, sensación de angustia… 

Ante una situación que calificamos como peligrosa para nuestra integridad física o psicológica se activan una serie de respuestas relacionadas con la huida o la protección.

Esa es la razón por la que algunas personas se paralizan cuando tienen miedo en lugar de activarse.

Las reacciones corporales y emocionales que provoca el miedo las desencadena la adrenalina, una sustancia química que libera el cerebro para obtener una huida, protección o ataque favorables para mantener intacta nuestra integridad y vida .

La adrenalina activa el cuerpo y las extremidades y , por ejemplo, el corazón late más deprisa para enviar más sangre a piernas y brazos porque estan a punto de echar a correr o atacar.

Si bien el miedo puede resultar incómodo para muchas personas para otras es fuente de placer.

Es por eso que hay tantos aficionados a las películas de terror y otras experiencias que obligan a pasar momentos de una gran subida de adrenalina.

No obstante, lo habitual es que el miedo genere angustia, y para algunas personas puede resultar un impedimento para el funcionamiento  en situaciones normales .

Las fobias, por ejemplo, son la manifestación de un miedo irracional ante algo o alguien, aunque estos, de hecho, no supongan tal peligro.

El cerebro reptiliano

El mecanismo que desata el miedo se encuentra, tanto en personas como en animales, en el cerebro, concretamente en el cerebro reptileano.

 se encarga de regular acciones esenciales para la supervivencia como comer y respirar y en el sistema límbico, que es el encargado de regular las emociones, la lucha, la huida y la evitación del dolor, y en general de todas las funciones de conservación del individuo y de la especie.

Este sistema revisa de manera constante (incluso durante el sueño) toda la información que se recibe a través de los sentidos, y lo hace mediante la estructura llamada amígdala cerebral, que controla las emociones básicas, como el miedo y el afecto, y se encarga de localizar la fuente del peligro.

Cuando la amígdala se activa se desencadena la sensación de miedo y ansiedad, y su respuesta puede ser la huida, el enfrentamiento o la paralización.

Se ha encontrado que la sensación del miedo está controlada por la accion de la hormona antidiurética ,»vasopresina» , en la amígdala cerebral y que la del afecto lo está a la de la hormona oxitocina, también en la amigdala.