Un estudio relaciona Metro y contagio de enfermedades e infecciones


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Según un estudio realizado en las zonas de Londres sin metro hay tasas mas inferiores de gripe que en las zonas que cuentan con este medio de transporte.

Un estudio de la Universidad de Bristol (Reino Unido) publicado en la revista ‘Environmental Health’ ha demostrado que existe una relacion entre los viajes en metro y la propagación de enfermedades infecciosas a través del aire.

Al comparar la información sobre las rutas de los viajeros y los datos de Salud Pública de Inglaterra sobre enfermedades similares a la gripe, los doctores Lara Goscé, del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Bristol, y Anders Johansson, del Departamento de Matemáticas de Ingeniería de Bristol, descubrieron tasas más altas de infecciones aéreas en los londinenses que tienen que realizar viajes mas largos en metro por las lineas mas concurridas.

«Se pueden observar tasas más altas de casos similares a la gripe en los condados atendidos por un pequeño número de líneas subterráneas: los pasajeros que comienzan su viaje en estos condados generalmente tienen que cambiar de línea una o varias veces en estaciones concurridas, como King’s Cross, para llegar a su destino final», explica Goscé.

Por otro lado, las tasas más bajas de gripe se encontraron en los barrios donde la población no usa el transporte público como la principal forma de transporte para ir al trabajo, o los municipios atendidos por más líneas subterráneas, que garantizan viajes más rápidos con menos paradas y contactos con menos personas.

Mirando hacia el futuro, el grupo desea dibujar un mapa claro de la propagación de infecciones similares al resfriado en un entorno metropolitano y así planear combinar datos de infección a nivel individual con estudios existentes de hogares y escuelas.

Estos resultados son un estudio preliminar realizado con una gran limitacion de datos .

» Los estudios que combinan biologia y patrones personales serían importantes para mejorar la fidelidad del modelo y diseñar estrategias de control no farmacéuticas para minimizar el número de infecciones y la ventilación óptima en diferentes ambientes abarrotados «, concluye la investigadora.