La Poliomielitis


Que es la poliomielitis ?

La poliomielitis (o simplemente polio) es una enfermedad infecciosa transmitida por un virus (poliovirus).

Esta enfermedad fue descrita por primera vez en el siglo XIX, pero no fue hasta principios del siglo XX cuando se clasificó la enfermedad según su gravedad y se comprendió el mecanismo de acción del virus.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el estadounidense Jonas Salk desarrolló la primera vacuna contra la poliomielitis que consiguió controlar la enfermedad.

Más tarde, el polaco Albert Sabin modificó la vacuna para hacerla efectiva por vía oral,

En un 0,5-1% de los casos la poliomielitis provoca la parálisis del sistema nervioso, que puede ser más o menos extensa, causando debilidad o atrofia muscular, y en ocasiones deformidades.

Cerca del 95% de los casos son completamente asintomáticos.

Aunque estas cifras pueden dar la impresión de que la poliomielitis es una enfermedad de poca importancia en la mayoría de los casos, no es así.

El que haya un alto porcentaje de casos asintomáticos permite que el virus afecte fácilmente al resto de la población, y de esa manera el número de casos de parálisis se multiplican.

Otro aspecto negativo de la polio es que no tiene ningún tratamiento efectivo, tan sólo se puede esperar a que la enfermedad pase y que las secuelas que deje sean las menos posibles, siempre y cuando el cerebro y la médula espinal no hayan sido afectados.

En los casos más graves la parálisis puede ser permanente o, incluso, el virus puede llegar a causar la muerte al paralizar el diafragma del afectado y provocar fallos respiratorios.

La población más afectada son los niños menores de cinco años, lo que incrementa el drama que supone esta enfermedad para las familias, y también para los países afectados, que ven mermada su población más joven.

El único método de control de la enfermedad es la vacunación.

Gracias a la campaña de vacunación iniciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1988, se ha conseguido erradicar la polio en casi todos los países –los casos han disminuido un 99% desde entonces–, y tan sólo quedan unas pocas regiones del mundo donde el virus persiste en 2018.

Estas regiones se encuentran en Afganistán, Nigeria y Pakistán.

Quien es el responsable de la polio ?

El responsable de la poliomielitis es un pequeño virus que se conoce como poliovirus.

El poliovirus está formado por una estructura de proteínas que contiene material genético sencillo, en forma de ARN.

Hay tres tipos diferentes de poliovirus, pero no se han encontrado grandes diferencias en cuanto a su agresividad.

El poliovirus se engloba dentro del grupo de los enterovirus.

El prefijo ‘entero’ hace referencia al sistema digestivo del hombre, ya que es el mecanismo de transmisión que utilizan estos virus para propagarse e infectar a las personas.

El virus causante de la polio vive en la saliva, mucosidad y heces de las personas infectadas y puede sobrevivir durante bastantes minutos en otros lugares que hayan entrado en contacto con esas sustancias, como los pañuelos, las manos, o algunas superficies.

Cuando una persona sana entra en contacto con el poliovirus, éste entra por la boca y pasa , así , al tubo digestivo desde donde puede propagarse a la sangre a través de las amígdalas o la pared del intestino , por lo cual puede aparecer diarrea o vómitos en algunos casos.

Una vez dentro del torrente sanguíneo el virus comienza a multiplicarse dentro de las células a las que infecta.

Lo más habitual es que esto suceda en el entorno del tubo digestivo, pero es normal que pase a otros lugares del cuerpo humano a través de las arterias y venas.

Así, el poliovirus es capaz de llegar al sistema nervioso en algunos casos y allí provoca una infección más o menos grave.

La parte del sistema nervioso que se ve afectada con más frecuencia son las meninges, las cubiertas del cerebro, provocando así una meningitis.

Sólo en unos pocos casos de meningitis se produce daño colateral del sistema nervioso central.

Si esto ocurre, las neuronas motoras, responsables de la movilidad de los músculos de nuestro esqueleto, se inutilizan de forma permanente por lo que los músculos afectados se quedan paralizados, flácidos, y al poco tiempo se atrofian volviéndose pequeños y fibrosos.

A los pocos días de la infección el virus deja de multiplicarse en nuestro organismo y más tarde se eliminará completamente, tanto si ha producido daño cerebral como si no.

Siempre que el virus esté dentro del cuerpo, el niño infectado será una fuente de contagio de poliomielitis para el resto de personas cercanas a él.

tratamiento y prevencion de la polio

Se trata de una enfermedad casi erradicada, de la que solo suelen darse casos en algunos países de Asia (Pakistán, Afganistán) y África (Nigeria), por lo que los contagios suelen darse entre pequeños de estas zonas o tras haber viajado a una de estas zonas en las que haya un brote de polio.

La enfermedad de la polio puede aparecer de cuatro formas diferentes, que se caracterizan por los siguientes síntomas:

    Polio subclínica o abortada: entre 7 y 14 días después de haber entrado en contacto con el poliovirus, el niño infectado puede sufrir un cuadro clínico inespecífico más o menos intenso que dura de tres días a una semana. Los síntomas más frecuentes son malestar general, cansancio, fiebre y dolor de garganta, como cualquier otro cuadro vírico (gripe, citomegalovirus, etcétera). También pueden aparecer vómitos o diarrea, que recuerdan a una gastroenteritis.

    Polio asintomática: en muchos casos la infección por el virus de la polio no provoca síntomas en los niños que se han infectado o puede ser que los provoque pero sean tan leves que la persona que los sienta no les dé ninguna importancia y no acuda al médico. El 90% de los infectados por poliovirus estarían en esta situación o tendrían una polio subclínica.

    Polio no paralítica o preparalítica: en el 5% de los niños infectados por poliovirus la infección avanza hasta el sistema central por lo que todos presentan días antes un cuadro de polio subclínica.

La afectación del sistema nervioso se manifiesta en dos períodos: un primer momento donde hay picos febriles de hasta 39ºC y dolor de cabeza intenso; un segundo momento en el que aparece rigidez de nuca notable y afectación del sistema nervioso autónomo (taquicardia, sudor frío, diarreas, etcétera).

     Polio paralítica: desgraciadamente en un niño de cada 200 infectados el virus de la polio infecta el sistema nervioso central y lo daña de forma permanente.

Este daño se localiza concretamente en las neuronas motoras responsables de inervar los músculos de nuestro esqueleto.

Las neuronas que se afectan con más frecuencia son aquellas responsables del movimiento de las piernas.

Cuando se dañan estas neuronas, el músculo se atrofia y queda inservible.

Con el tiempo la pierna del niño se deforma, deja de crecer, y caminar se vuelve muy difícil.

cuales son los sintomas de la polio ?

Los síntomas y signos clínicos son poco específicos, por lo que es difícil llegar al diagnóstico de poliomielitis si un niño acude al médico en la etapa subclínica de la infección.

En cualquier caso, el dato más importante para sospechar la presencia de la enfermedad es no haber vacunado al niño correctamente.

Si un niño está bien vacunado contra la poliomielitis, el riesgo de contraerla es nulo y nunca tiene por qué ser una posibilidad diagnóstica.

El médico epodrá hacer preguntas a la familia sobre el calendario vacunal del niño y sobre la enfermedad actual como ¿cuánto tiempo lleva así?, ¿hay alguien más enfermo en casa?, ¿qué síntomas tiene?, etcétera. Después explorará al niño para detectar signos de su cuerpo que supongan una alarma.

El dato más grave sería la rigidez de nuca que se produce cuando hay una meningitis por cualquier motivo.

Si la rigidez de nuca está presente se pueden plantear pruebas más invasivas para identificar la meningitis.

La analítica de sangre durante una poliomielitis sirve de poco; se pueden identificar algunas alteraciones de inflamación y de infección, pero aparecerían en cualquier infección vírica.

El estudio de anticuerpos contra bacterias o virus podría dar positivo para poliovirus, pero a día de hoy no se trata de una prueba de rutina, por lo que sólo se indica cuando no se haya puesto la vacuna de la polio.

Una prueba diagnóstica muy importante si hay sospecha de meningitis es la punción lumbar.

Se trata de introducir una aguja a través de la columna vertebral para poder extraer un poco de líquido cefalorraquídeo que baña al sistema nervioso.

Una vez más, los datos de esta prueba son inespecíficos, sirve para confirmar la meningitis infecciosa, descartar que la causa sea una bacteria, y confirmar que sea un virus, pero no confirma que sea justo el virus de la polio el causante.

El tratamiento en sí de la poliomielitis consiste en su prevención mediante la vacuna que se debe administrar en la infancia.

La vacuna activa al sistema inmune para que identifique y elimine el virus de la polio de nuestro cuerpo si entramos en contacto con él.

Por desgracia, si un niño se infecta por el virus de la polio no existe un tratamiento efectivo llegado a ese punto.

Si aparece una polio subclínica, se debe tratar con las medidas generales que se emplean en el caso de la gastroenteritis (dieta blanda, hidratación con suero oral, etcétera) y de un cuadro febril viral (paracetamol y reposo).

Si aparece una meningitis, se deberá comprobar que tiene un origen viral; si es así, su tratamiento es sintomático de cualquier modo.

La dificultad del diagnóstico y la inexistencia de un tratamiento eficaz hacen que la poliomielitis sea una enfermedad sin curación y cuyas consecuencias devastadoras sean inevitables en muchos casos.

Su prevención, por tanto, resulta completamente imprescindible.

La transmisión del virus de la polio utiliza la misma vía que cualquier otro enterovirus: el contacto ano-mano-boca.

El virus se elimina principalmente por las heces o saliva, que pueden entrar fácilmente en contacto con la mano, y así se pasa de persona en persona.

Un método para evitar la propagación de la poliomielitis es mantener unas medidas correctas de higiene, con un lavado frecuente de las manos, un control de los desperdicios, evitar el abono orgánico humano en los cultivos, etcétera.

Estas medidas también ayudan a evitar otras enfermedades como la disentería, las gastroenteritis, la salmonelosis… Sin embargo, las consecuencias del virus de la polio son más graves y su vacunación es suficientemente efectiva como para estar obligados a utilizarla.

La vacuna de la poliomielitis que se utiliza a día de hoy es la tipo Sabin, es decir, la oral.

Este metodo de vacunacion consiste en dejar caer unas gotas en la boca de los niños; esta dosis debe repetirse pasados unos meses para que la vacuna sea completamente efectiva.

Concretamente la dosis se debe inocular por primera vez a los dos meses de vida, luego a los cuatro meses, a los seis-12 meses, y una última dosis de refuerzo a los cuatro-seis años de edad.

Alrededor del mundo, miles de médicos, voluntarios y cooperantes han ido casa por casa, niño por niño, poniendo la vacuna.

El éxito de esta campaña ha sido enorme, se pasó de 1.000 casos de polio en el mundo al día a 1.000 casos de polio en el mundo al año.

Millones de personas han sido salvadas de una parálisis que les provocaría una dependencia de por vida, y ha supuesto un ahorro económico de 2.500 millones de dólares cada año.

Actualmente sólo Nigeria, Afganistán y Pakistán registran casos de poliomielitis (aunque en 2013 la enfermedad ha reaparecido en Somalia, país que se consideraba ‘libre de polio’ desde 2007).

Su erradicación en esos países está siendo muy difícil, ya que en muchos casos las autoridades locales, oficiales y religiosas, interpretan la vacuna como un método de control por parte de Occidente.

Si se consiguiese erradicar la polio en estas regiones del mundo se convertiría en la segunda enfermedad erradicada de la faz de la tierra, junto con la viruela.

Ese objetivo supondría olvidar una enfermedad para siempre, porque hoy, mientras haya un niño infectado de polio en el mundo, ningún otro está a salvo.