
Los hielos de Monte Perdido retroceden a un ritmo acelerado y podrían podrian desaparecer en tres décadas
De los Andes a los Alpes, del Himalaya a la Antártida, la inmensa mayoría de los glaciares de la Tierra se derriten , un fenómeno relacionado con el cambio climático , a una velocidad sin precedentes desde que hay registros..
Este proceso es especialmente intenso en los Pirineos, donde el problema ya no es tanto el retroceso de los hielos, sino su extinción ya 33 de los 52 glaciares que había en 1850 han desaparecido, la mayoría de ellos después de 1980.
Desde la cima del Monte Perdido (3.335 metros) se divisa el cadáver más reciente: un precioso lago color turquesa que fue un pequeño glaciar hasta finales de los 90.
Desde 2011 un equipo del Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC) analiza con detalle sin precedentes el glaciar de Monte Perdido, el más grande del Pirineo español junto a Maladeta porque ninguna otra alta cordillera española alberga glaciares.
Este es uno de los dos últimos glaciales de España.
Estos glaciares, los más meridionales de Europa, están en unas condiciones muy extremas, y todo apunta a que serán los primeros en desaparecer .
Es muy importante estudiar estos hielos para ver cómo se comportan en estas fases finales y hasta qué punto se acelera o se puede ralentizar su deshielo porque es un ejemplo de lo que le va a suceder a otras montañas dentro de pocas décadas.
Un glaciar es una masa de hielo que se mantiene a lo largo de todo el año y que está en continuo movimiento.
El glaciar de Monte Perdido, con un kilómetro de largo y unos 500 de alto, avanza tres centímetros al día, el doble de rápido durante las horas de luz que por la noche aunque en las últimas décadas se ha separado en dos partes sin conexión, la superior y la inferior.
Glacial del pico de Monte perdido
En los años 50 la zona alta del glaciar era casi plana pero ahora tiene una pendiente cada vez más pronunciada que dificulta la acumulación de nieve.
La nieve es esencial para que el glaciar no pase la línea crítica en la que pierde más volumen por deshielo durante primavera y verano que lo que gana en invierno.
En 2011, emergió un farallón de roca caliza entre el hielo del glaciar inferior.
Las piedras son como un radiador que alcanza los 15 grados al sol y aceleran la fusión del hielo mientras que , parece mentira , el polvo del Sáhara, que llega en grandes nubes arrastradas por el viento disminuye su reflectividad y aumenta la fusión.
Todo esto se suma al principal enemigo de los glaciares pirenaicos, el aumento de la temperatura
El glacial pierde un metro de hielo al año y la temperatura media ha subido 1,5 grados.
Para mucha gente puede parecer poco, pero cuando se habla del cambio climático a escala planetaria el incremento ha sido de 0,7 grados, por lo que el Pirineo se está calentando al doble de velocidad que el conjunto del planeta.
La medida más detallada del retroceso del glaciar la aporta el escáner láser terrestre, una máquina que lanza más de un millón de puntos de luz al glaciar y construye un mapa topográfico con una resolución centimétrica.
Este es el glaciar del mundo que más se ha estudiado con esta tecnología y se cuenta con estudios que abarcan una serie ininterrumpida desde 2011, y varias campañas en primavera para medir también los máximos de acumulación de nieve.
Después de 2017, el peor año de la serie , ha habido muy poca pérdida o ganancia de hielo pero la tendencia general es de declive.
Los datos muestran que el glaciar ha perdido de media cinco metros de grosor, aunque hay puntos en que son 14 metros menos.
En lineas generales el glaciar de Monte Perdido retrocede un metro al año. aunque la perdida global desde 1980 es de 64 metros
Si asumimos que continue pasando lo de los últimos 20 o 30 años desaparecera una gran parte del glacial completamente y solo sobrevivirá la zona de hielo vivo, más protegido y con más nieve en la parte alta,
Esta parte alta del glacial podria sobrevivir una decada mas aunque será una lenta agonía porque se estima que en sus últimos años el retroceso del hielo se ralentizará.
La desaparición del glaciar no supondrá una tragedia a nivel ambiental ni hidrológico porque se estima que el grosor del hielo es de unos 30 metros por lo que el glacial atesora , en total , unos ocho hectómetros cúbicos, equivalente a un embalse pequeño.
Desaparecerán , eso si , los microbios y otras especies que viven en el hielo, pero aparecerán otras en los lagos resultantes.
La vida seguirá adelante, aunque para las próximas generaciones la única forma de ver un glaciar en España sea en fotos.
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