
Una de las grandes paradojas del ser humano es la de querer ser especial pero , al mismo tiempo , tener miedo a brillar.
¿Quién no quiere ser reconocido y admirado? Todos tenemos la necesidad de que los otros vean nuestras virtudes y hay un plus si, además de verlas, son destacadas.
Ahora bien, muchas personas se sienten intimidados a la hora de destacar.
Casi todos en realidad. Y es que para destacar, también se necesita separarse un poco del grupo, no permanecer en el rebaño o ubicarse en el registro de “lo diferente”.
De ahí viene a veces ese miedo a brillar.
Por eso, lo primero que se debe hacer es establecer una distinción entre ser aprobado y destacar.
Cuando una persona es aprobada, recibe esa palmadita en el hombro, o esa exaltación que da fe de que está siendo aceptado y valorado por un grupo.
En cambio, al destacar, al brillar con luz propia, no necesariamente se consigue aceptación. Incluso es posible que esa persona genere rechazo.
A veces el asunto no es tan extremo.
El miedo a brillar puede proceder de una autoestima lastimada.
En esas circunstancias, el reconocimiento de los demás asusta porque se quiere permanecer en el anonimato, aunque secretamente se desee y se necesite.
El miedo a brillar y la culpa
El éxito de alguien suele hacer sentir mal a otras personas.
Es inevitable y forma parte del paquete del triunfo.
Un triunfo excepcionalimpacta en los demás e incluso hara que muchos se sientan inferiores, aunque no sea esa la intención.
Una persona insegura asume el éxito de los demás como una amenaza porque es como si esto pusiera en primer plano el hecho de que no fue él quien lo logró.
Todo esto lo sabemos intuitivamente.
Presentimos que el éxito da origen a una hostilidad latente o explícita.
El temor a esas reacciones influye en el miedo a brillar. No se quiere entrar en tensión con los demás , especialmente si son personas importantes para nosotros
Hay mecanismos inconscientes que llevan a castigar a quien destaca, a quien más poder o brillo tiene.
La familia y el miedo a brillar
La familia es el primer núcleo de socialización y muchas veces es allí donde se instala ese miedo a brillar.
Ocurre principalmente cuando la familia es disfuncional o predomina en ella la falta de autovaloración, la envidia o el sentimiento de inferioridad.
Si uno de los miembros de una familia alcanza el éxito, se le ve casi como una traición.
Por supuesto, esto no ocurre en el terreno de lo consciente.
Se filtra a través de comportamientos como prohibir que se alardee de los logros u obligar a alguien a poner sus talentos al servicio de los demás, precisamente porque “lo hace mejor”.
Se introduce entonces la idea de que destacar trae consecuencias negativas.
Así mismo, los padres inculcan mandatos implícitos a sus hijos.
Uno de ellos, muy frecuente, es el de sufrir por su sufrimiento.
Quien tiene unos padres así se sentirá terriblemente mal cuando alcanza un logro que lo hace muy feliz.
¿Cómo sentirse bien, sabiendo que ellos sufren? De ahí el miedo a brillar
Cuando te destacas, también te expones
A lo anterior se pueden añadir los casos en los que se siente miedo a brillar porque hay un enorme temor a ser diferente.
Se teme ser señalado, cuestionado o rechazado.
Destacarse también es exponerse. Y exponerse significa enfrentarse a la opinión de los otros, que no siempre es constructiva con lo nuevo o lo diferente.
Normalmente lo anterior ocurre porque se le otorga excesivo valor a la mirada ajena.
De ahí que se le dé mucha más importancia a los atributos que aprueban los demás, en lugar de dársela a aquellas características que nos hacen únicos.
Por eso, implícitamente, se forjan objetivos que complacen la opinión generalizada y no necesariamente aquellos que nos hacen más felices.
El miedo a brillar involucra siempre una culpa y un temor a ser rechazados.
Son muchos los que renuncian a destacar, solo para conservar el afecto de su familia, sus amigos o su pareja.
Estas personas terminan traicionándose a sí mismos. sumándose a la infelicidad conjunta y limitando su desarrollo. Es algo erróneo.
Cuando somos mejores, también podemos ayudar a que los demás lo sean.
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