
Algunas personas sienten atracción por las conductas de riesgo.
Estas conductas incluyen situaciones que ponen en peligro la salud, la integridad física, pero también las finanzas, la estabilidad, etc.
Casi todos tenemos algo de aventureros, pero , normalmente , no sacamos a relucir esa faceta en aspectos trascendentales o frente a riesgos muy altos.
La atracción por las conductas de riesgo incluye, por ejemplo, conducir a velocidades muy altas o en estado de embriaguez , no respetar las señales de tráfico , hacer excursiones o practicar actividades peligrosas sin la preparación o el equipo necesario. tomar parte o practicar juegos de azar de manera compulsiva , apostar fuertes sumas de dinero y practicar sexo sin la protección necesaria … y un largo etcétera.
Todo comportamiento que ponga en peligro la seguridad o la estabilidad de la persona es una conducta de riesgo.
También existe, por supuesto, la toma de riesgos calculados, en función de objetivos que se consideran importantes , porque , en este caso , se adoptan las medidas necesarias para evitar o minimizar un posible efecto negativo.
El cerebro y la atracción por las conductas de riesgo
Un grupo de científicos de la Universidad de Stanford (USA) publicó una investigación al respecto en la revista Nature.
Esta investigacion demuestra que hay una serie de circuitos neuronales que regulan los comportamientos de riesgo.
Los estudios se hicieron con ratas pero , sin embargo, señalaron que estos circuitos neuronales también están presentes en pájaros, avispas, abejas y seres humanos.
Las conclusiones de la investigación dicen que la atracción por las conductas de riesgo está regulada por un pequeño grupo de neuronas. Estas se encuentran en el núcleo accumbens. Se trata de una zona del cerebro que tiene que ver con el sistema de recompensa. Allí también se ubican neuronas que están relacionadas con el placer y las adicciones.
Los científicos también concluyeron que la atracción por las conductas de riesgo está asociada con el placer.
Todo indica que al arriesgar algunas personas producen mayor cantidad de dopamina y que , por lo tanto , este tipo de comportamientos les produce a una sensación de bienestar muy grande .
Un estudio de Karl Deisseroth
Karl Deisseroth , un profesor de Bioingeniería de la Universidad de Stanford , realizó un experimento con ratas en el que empleó la optogenética para estimular el núcleo accumbens , modulando los receptores de dopamina , para cortar la relación entre las conductas de riesgo y la producción de dopamina.
El resultado de esta investigacion fue que las ratas más arriesgadas se volvieron muy conservadoras.
Cuando dejaron de aplicar el método basico de investigacion a estas ratas a su comportamiento de riesgo habitual .
Esto permitió demostrae y corroborar que hay una estrecha relación entre la atracción por las conductas de riesgo y la producción de dopamina.
Las dos caras de las conductas de riesgo
La atracción por las conductas de riesgo cumple un papel importante en la evolución del individuo como de toda la especie.
Si los seres humanos nos comportáramos de manera excesivamente prudente y conservadora, difícilmente lograríamos crecer o ampliar nuestros horizontes.
La humanidad entera debe su evolución a esos hombres primitivos que se atrevieron a experimentar para obtener fuego, un elemento al que también temían.
este video demuestra que conservadurismo y riesgo son opuestos pero que en muchas ocasiones van , relativamente , de la mano .