la celiaquia y su tratamiento


cereales-gluten-free-870x435.jpg

La enfermedad celíaca, también denominada celiaquía, es una intolerancia permanente del organismo al gluten, que provoca una reacción inmunológica en el intestino, provocando daño severo en el intestino, su inflamación crónica y la desaparición de microvellosidades intestinales.

El gluten es una proteína que está presente en el grano del centeno, el trigo, la cebada, el kamut, el triticale y la espelta.

La celiaquía provoca síntomas como diarrea, dolor abdominal, vientre hinchado, sensación de saciedad, náuseas, hasta deficiencias de nutrientes como vitaminas y proteínas, dolor de cabeza, cansancio y pérdida de peso.

La enfermedad celíaca provoca un trastorno de la función normal del intestino, especialmente en el comienzo de la infancia, y puede provocar deficiencias nutricionales y, por lo tanto, trastornos del crecimiento y del desarrollo.

La causa de la enfermedad celíaca se sospecha que se trata de una alteración genética, que provoca una reacción inmunológica, en la que el gluten desencadena, como alérgeno, una reacción de antígeno anticuerpo.

Como resultado, la membrana de la mucosa del intestino delgado sufre un proceso de destrucción continuo por la ingestión de alimentos con gluten.

Los expertos sopesan la existencia de algún defecto enzimático en la mucosa del intestino delgado como posible causa de la celiaquía. También influyen los factores ambientales.

Actualmente crece la certeza de que la enfermedad celíaca es un trastorno de origen inmunológico.

Debido a la predisposición genética que presenta la enfermedad celíaca, aparece con mayor frecuencia entre los familiares de los afectados y también es más prevalente entre las mujeres que entre los hombres.

La enfermedad celíaca no se puede prevenir, sin embargo, se puede evitar una posible evolución grave en los niños. Se debe mantener la lactancia materna al menos hasta el sexto mes de vida. Además, no se deben introducir en el menú alimentos que contengan gluten hasta, al menos, el quinto mes.

La mayoría de las personas con celiaquía presentan pocos síntomas o ninguno, sólo entre el 10% y el 20% de los celíacos padecen síntomas graves.

Entre los síntomas más frecuentes de la enfermedad celíaca está la diarrea que puede ir acompañada de nauseas, vómitos, pédida de peso y abdomen hinchado, entre otros. Además, los afectados se suelen sentir cansados, débiles e irritados, de mal humor.

Otros posibles síntomas son los dolores musculares y de huesos, la debilidad muscular y la palidez.

Debido a la función defectuosa del intestino delgado, el cuerpo puede no recibir suficientes nutrientes esenciales, energía y proteínas.

En la infancia el resultado puede ser un trastorno del crecimiento y del desarrollo.

Se cree que en la celiaquía la predisposición genética desencadena una reacción autoinmune.

La enfermedad celíaca es familiar, en un 75% de los casos de los gemelos idénticos, ambos niños desarrollan la enfermedad.

Para establecer el diagnóstico, el médico hace una colonoscopia y toma una muestra de tejido del intestino delgado para examinar y ,además, se puede confirmar el diagnóstico mediante la detección de anticuerpos en la sangre.

La enfermedad celíaca no tiene cura.

Es importante que los pacientes eviten durante toda la vida los alimentos con gluten.

Entre los alimentos con gluten están la harina (de centeno o de trigo), la cebada y la espelta, así como productos derivados, como el pan, pasta, bollería, cerveza, rebozados, etc.

Se debe tener especial cuidado con los alimentos preparados, como las salsas, las sopas o las conservas, ya que frecuentemente contienen gluten.

Cuando se inicia un tratamiento para la celiaquía, se tiene que renunciar a la leche y los productos lácteos.

Esto se debe a que, con frecuencia, la mucosa intestinal dañada no produce suficientemente, la enzima que degrada la lactosa, la lactasa y esto puede provocar síntomas.

¡Existen muchos alimentos alternativos a los que contienen gluten!

Los celiacos pueden tomar alimentos que están libres de gluten de manera natural, como el arroz, el maíz, el mijo, la quinua, el amaranto, el sorgo o el trigo sarraceno y productos derivados de la soja, como la bebida de soja o la harina de soja.

Con una estricta dieta sin gluten, los pacientes no suelen sufrir síntomas y los niños se desarrollan física y mentalmente con normalidad.

La enfermedad celíaca no se puede prevenir, sin embargo, se puede evitar una posible evolución grave en los niños mediante el mantenimiento de la lactancia materna hasta , como minimo , los seis meses y no se deben introducir en el menú alimentos que contengan gluten hasta, al menos, el quinto mes.

Los síntomas proporcionan una primera aproximación al diagnóstico de la enfermedad celíaca, pero el diagnóstico de confirmación sólo puede hacerse por extracción de tejido (biopsia).

Al diagnóstico también puede ayudar la detección de anticuerpos en la sangre, pruebas genéticas y pruebas de la alergia.

El tratamiento consiste en retirar estrictamente de la dieta durante toda la vida los alimentos que contengan gluten (cereales, pan, pasteles, pastas, harinas con gluten).

Algunos alimentos permitidos son el maíz, el arroz, el sorgo, la soja y la avena pura en cantidades controladas.

Con una dieta estricta libre de gluten se regenera la mucosa intestinal y los síntomas desaparecen en cuestión de días o semanas pero cuando se producen trasgresiones en la dieta, las molestias reaparecen de forma muy rápida.

La enfermedad celíaca en sí no se puede prevenir ni curar.

Solo una alimentación estricta sin gluten durante toda la vida pueden evitar los síntomas de esta patología

Uno de los grandes problemas y queja de los celiacos es la falta de productos libres de gluten y , en el caso de haberlos , su precio alto