Cálculos renales (piedras en el riñón, litiasis renal, nefrolitiasis)


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Los cálculos renales, también denominados piedras en el riñón, afectan, aproximadamente, a un 5% de la población española.

Esta patología, también conocida como nefrolitiasis o litiasis renal, es resultado de la cristalización de sustancias que se encuentran normalmente disueltas en la orina y en las mujeres y niños la incidencia de la nefrolitiasis es menor que en los hombres.

En la mayoría de las ocasiones las causas de los cálculos renales no llegan a esclarecerse.

En 1 de cada 5 casos, aproximadamente, los factores genéticos, la alimentación, la cantidad de líquido ingerida, las infecciones de las vías urinarias y diversas enfermedades metabólicas participan en su aparición.

Los síntomas de los cálculos renales dependen del lugar en que estén localizados y de su movilidad.

Con frecuencia las piedras no llegan a detectarse, o se hallan por casualidad pero Sin embargo, pueden provocar un cólico nefrítico, caracterizado por dolores intensos en la espalda, los flancos o la parte inferior del abdomen.

Si un cálculo renal se desplaza desde el riñón hasta el uréter (que une el riñón con la vejiga urinaria), desencadena un cólico ureteral. En este caso el dolor puede irradiar también a la ingle y a los genitales.

Enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus o niveles elevados de lípidos sanguíneos también aumentan el riesgo de cálculos biliares.

Es muy importante que las personas diabéticas controlen el nivel de glucosa en la sangre.

Los cálculos biliares son depósitos de materiales sólidos y cristalinos (concreciones) en la vesícula biliar o el conducto biliar.

Las piedras en la vesícula se producen cuando algunos componentes de la bilis, como el colesterol o las proteínas, aumentansus niveles adecuados , por lo cual se provoca su solidificación.

Este desequilibrio se producen si llevamos una dieta rica en colesterol o pobre en fibra.

Una dieta baja en fibra provoca que el alimento permanezca demasiado tiempo en el intestino, lo que supone un aumento de grasa y colesterol en la sangre.

Hay muchos otros factores que influyen en la formación de piedras en la vesícula biliar. Por ejemplo, la llamada regla de las 5F (female, forty, fertile, fat, fair – mujer, 40 años, fértil (varios hijos), obesidad, pelo y piel clara).

Esta regla describe los típicos pacientes con cálculos biliares.

Mujeres: a las mujeres suele afectarles el doble que a los hombres. Una posible explicación sería la toma de estrógenos, por ejemplo, con la píldora anticonceptiva.

40 años: la posibilidad de desarrollar cálculos biliares aumenta con la edad.

A partir de los 40 años, una de cada cinco mujeres tiene piedras en la vesícula biliar (en los hombres, uno de cada diez) y a partir de los 70, una de cada tres (en los hombres, uno de cada cinco).

Fértil (con varios hijos): el riesgo de que se produzcan cálculos biliares aumenta con el número de embarazos.

Durante el embarazo un cinco por ciento de las mujeres los desarrollan, pero afortunadamente, solo el uno por ciento sufre las molestias.

Obesidad: hoy en día, el sobrepeso supone el factor de riesgo más importante para el desarrollo de cálculos biliares en los países occidentales.

Pelo y piel claros: las personas con la tez clara y el cabello rubio tienen más probabilidades de sufrir formación de cálculos biliares.

Aunque la regla de las 5F solo recoge estos factores, podríamos añadir uno más: las causas genéticas, es decir, la familia.

Los cálculos biliares puede variar en tamaño: desde pocos milímetros (también llamados “lodo”), hasta varios centímetros y pueden causar problemas, pero no tienen por qué.

Sólo una cuarta parte de los afectados por cálculo biliar desarrollan colelitiasis. A menudo pasan desapercibidos o se descubren por casualidad.

Cuando comienzan a aparecen los síntomas suelen ser bastante inespecíficos.

Después de ingerir comidas de alto contenido en grasa se puede producir dolor en el abdomen superior derecho, hinchazón, flatulencias y náuseas.

El dolor se intensifica cuando los cálculos biliares se instalan en la vesícula o en los conductos biliares. Estos se inflaman debido al bloqueo producido por los cálculos biliares.

Llegados a este punto, se produce el llamado cólico biliar. Con el fin de mover la piedra, los músculos de la pared de la vejiga se contraen, lo cual causa un dolor agudo en el abdomen superior derecho.

El cólico biliar se produce de forma repentina, generalmente por la tarde o por la noche después de una comida con un alto contenido en grasa.

Además del dolor, algunos pacientes sufren náuseas, vómitos y palidez.

En los días posteriores a un cólico biliar, se puede dar una leve ictericia (amarillez de la piel y los ojos).

Las heces suelen estar decoloridas por la ausencia de bilis que se produce por la falta de colorantes biliares.

En caso de que se tengan sospechas de haber sufrido un cólico biliar debe consultarse a un médico de inmediato.

El médico podrá administrar agentes antiespasmódicos y analgésicos para que las piedras de la vía biliar desaparezcan del intestino y cese el dolor.

Los médicos pueden eliminar la piedra biliar con una apertura mínima de la vía. Para ello, se suele utilizar en la mayoría de los casos una CPRE

La colangiopancreatografía retrógrada endoscópica es una intervencion muy simple con la que el médico puede explorar el estómago y el duodeno a través de un endoscopio.

El médico introduce el endoscopio cuidadosamente a través de la boca y lo desliza lentamente a través del esófago hasta llegar al duodeno.

Este dispositivo es tan pequeño que no produce ningún dolor , además, gracias a un examen por ultrasonido el médico puede detectar si la causa de los problemas en la vesícula biliar son tumores, en lugar de cálculos biliares.

Si se crean piedras de la vesícula biliar a menudo, es recomendable extirparlas.

Para ello, los médicos realizan una operación muy común que no suele provocar complicaciones.

Hoy en día, la extirpación de la vesícula biliar se suele llevar a cabo por medio de una laparoscopia, un método que no implica grandes riesgos.

Para llevar a cabo la laparoscopia los médicos trabajan con instrumentos muy pequeños y finos hechos de fibra óptica.

Vivir sin vesícula biliar es perfectamente posible.

Al no existir un almacenamiento para la bilis, esta fluye de manera continua en el intestino y deja de producirse en grandes cantidades por lo que después de  la extirpación de la vesícula biliar los pacientes no deben consumir comidas con un alto contenido en grasa para evitar problemas de digestión.

El tratamiento de cálculos biliares suelen tener un resultado positivo.

Al extirpar la vesícula biliar no se producen nuevos episodios.

En algunos casos se dan los llamados cálculos biliares silenciosos, que aparecen en la vesícula biliar pero no causan síntomas y pueden provocar problemas como el bloqueo de la salida de la vesícula biliar.

También es común que el cálculo biliar produzca una inflamación aguda de la vesícula biliar (colecistitis).

Esto se debe a que cuando se produce bilis en grandes cantidades, esta no puede fluir correctamente y causa daños en la mucosa de la vesícula biliar y dolor.

No se puede evitar al cien por cien la aparición de cálculos biliares pero se puede prevenir los factores de riesgo.

Es aconsejable llevar dieta rica en fibra y baja en grasas y comprobar de manera el nivel de lípidos en la sangre, especialmente, el colesterol.

También se debe controlar el peso, ya que la obesidad es un factor que promueve la aparición de cálculo biliar. Pero se debe evitar la dieta total.

Una dieta baja en calorías que produzca una rápida pérdida de peso favorece la aparición de cálculos biliares.

El diagnóstico de la litiasis renal se efectúa en primer lugar en base a las molestias que presenta el paciente, así como por medio de una ecografía y un examen radiológico de las vías urinarias eferentes.

Normalmente no se requiere tratamiento: en la mayoría de los casos las piedras se eliminan con la orina (expulsión espontánea).

De no ser así, se puede recurrir a diversas técnicas: desintegrarlos desde el exterior, como en el caso del tratamiento con ondas de choque o litotricia; extraerlos mediante una nefroscopia o con una canastilla durante una cistoscopia; y (en casos poco habituales) disolverlos con fármacos o extraerlos quirúrgicamente.

En caso de cólico nefrítico agudo, resultan de ayuda un tratamiento analgésico adecuado y la resolución de una posible uropatía obstructiva. Asimismo, si se padece nefrolitiasis es aconsejable tratar las causas que han provocado la formación de los cálculos. La medida más importante para prevenir las piedras en el riñón consiste en beber líquido en abundancia.